jueves, 22 de enero de 2009

Adeús Avó

O sangue non di o mesmo pero xa sabes que ti pra mín tamén es meu avo, e sí digo es porque hoxe, aínda que marchaches, segues sendo e estando. Non sei, estes días que sabía que o fin estaba preto non facía máis que ter lembranzas nosas que a verdade incluso descoñecía que estabán ahí, non teño moi claro se son invencións da miña mente ou se realmente sucederon.

Lembrome de ti con camisa de tirantes aló no calvario cando era moi pequeno ( si, antes de ir para a doblada) e como contabas contos e xogabas conmigo na cama. Tamén lembro cando subíamos a xogar o futbol o aeroporto cando non estaba todo o aparcadoiro feito, ou como xa cando estabades na doblada íamos a dar paseos pola zoa que está detrás da escola de idiomas e todo aquelo era un campo enorme, manda carallo agora xa está todo completamente urbanizado.

E que me dis de cando estabas alí na mesa da cociña, lendo o xornal perfectamente dobrado e facendo o crucigrama.... e penso que sen dúbida ti es o gran responsable deste celtismo sen filtro polo que tanto desfrutamos e sufrimos, e sei que algún día gañaremos un título e xa que ti non podeches desfrutalo intentarei facelo polos dous.

Martín gracias por ser un Avó caralludo, é unha grandísima persoa, descansa que xa tocaba. Gracias

lunes, 5 de enero de 2009

Chove en Santiago


Chove en santiago
Plof, un nuevo día de su vida se había consumido,
Plof una nueva página había escrito
Plof, de nuevo tumbado en su rincón escuchando la lluvia rebotar en el cristal de la ventana de su buhardilla. Se levantó y puso música, encendió una vela que colocó en la mesa para que iluminase la habitación a la vez que le daba a la noche un toque más íntimo. Sacó del bolsillo su vieja libreta y se tumbó nuevamente en la cama.
La música sonaba, una melodía de piano suave y dulce que lo transportaba hacia su otro yo, al yo de sus sueños, al yo completo, al yo invencible, al yo de verdad y no al títere que se había convertido bailando al ritmo que marcaba la sociedad, sin poder incluso disfrutar de todo aquello que añoraba.
Las gotas de agua eran grandes, y parecía que se acompasasen al ritmo que marcaban los dedos del pianista, era una melodía que conseguía cortar los hilos por unos segundos, era lo que le hacía volar y echar su mente a funcionar, era su inusual máquina del tiempo que le permitía viajar a sus sueños y mezclarse con ellos.
La luna brillaba en la inmensidad del cielo guarecida siempre por miles de estrellas que la protegían de los ojos incrédulos y vacíos. El agua se expandía por el cristal difuminando el haz de luz que iluminaba su cara, esa fue la última imagen que recuerda antes de coger la escoba y volar a sus sueños para ser libre eternamente.
Al llegar se sintió, raro, como desnudo. Se tocó las piernas y los brazos y no había nada que los cubriese, sólo encima de el descansaba una fina sábana blanca que cubría todo su cuerpo. El aterrizaje siempre era costoso, no era fácil asimilar nuevamente la libertad aunque fuese en otro mundo paralelo, no es fácil poder gritar sin que nadie se horrorizase y te mirase reprobándote, o tomarte un baño bajo una intensa lluvia sin que ningunos ojos de juzgasen, siempre había alguien que se apresuraba a ponerte una etiqueta y mandarte algún especialista de cualquier tipo para arreglar tu rareza y ser igual que el rebaño.
Pero bajo aquella suave tela estaba volviendo a respirar, llenaba sus pulmones con un aire que olía a mar, un aire que sabía salado, un viento del noroeste fluía por sus pulmones resucitándolo del olvido y la tempestad.
Una vez asimilada su libertad pudo abrir los ojos y ver que bajo el fino manto de salitre que lo cubría se encontraba su sirena halada, esa que surcaba los cielos galopando sobre su escoba.
Le daba la espalda y parecía dormida. Tampoco tenía ropa pero su cabello melado le vestía la espada con gran elegancia. Dormía feliz, tranquila iluminada por los rayos de su gran amiga, la luna, esa a la que visitaba en su escoba para darle la potencia necesaria para iluminar a los soñadores, esa que le debía su belleza a la magia de aquella brujita, esa princesa que todo lo llenaba por su simple presencia.
Siempre le había impresionado su presencia, por eso sólo pudo mirarla en esos primeros momentos, pero sino la tocaba no se cercioraría de que era una realidad en el mundo sueño, y si ¿soñaba en el mundo sueño? ¿Y si nunca podría disfrutar de la realidad ni en sus sueños? Le dio miedo, pero su mano temblorosa fue poco a poco acercándose a su cuerpo, estiró su dedo y con gran suavidad le acaricio el pelo, suspiró hondamente porque no había desaparecido. ¡SEGUÍA ALLÍ¡ Entonces decidió abrazarla, con fuerza, con mucha fuerza, quería decirle tantas cosas, quería expresar tantísimas cousas qué sólo con un abrazo así podría traspasarle todo lo que sentía.
Ella llevaba despierta desde el comienzo, pero al sentir el cuerpo desnudo de el transmitirle tanta energía se volvió y lo besó. Un beso calido de esos que eran especialidad de la princesa, y comenzaron a decírselo todo sin tan siquiera susurrar una sola letra. Las manos comenzaron a hablar su idioma acariciando la cabeza del otro, las lenguas se juntaron bailando al compás del pianista, mientras que los corazones se abrazaban ardientemente convirtiéndose en uno sólo. Los cuerpos se retorcían el uno encima del otro convirtiéndose en siameses, los ojos se gritaban y no podían dejar de mirarse, algunos sonidos se desprendían de sus acompasados movimientos, y se disfrutaban como nunca y como siempre lo habían hecho. Eran energías que el espacio y el tiempo habían juntado para demostrar la perfección. Tras haber explorado todos los escondites de su cuerpo, la escena acabó tal como había empezado, con un fuerte abrazo y un cálido beso. Él estaba triste porque sabía que comenzaba el viaje de retorno, sabía que debía volverse a poner los hilos, y ella volvió a su postura fetal de bella durmiente, y él poco a poco fue retirando primero su mano, su dedo, su mirada, la sábana, fue vistiéndose, y viajando de nuevo a su cama donde el pianista tocaba las últimas notas de la noche.

Plof, Plof

Abrió los ojos, estaba de nuevo en casa, la luz de la luna seguía distorsionada, pero ¿Cómo? Ya no llovía… cogió su libreta y vio que estaba mojada, ¿ las gotas habían traspasado la ventana?. No¡ se dio cuenta, estaba llorando, sus ojos estaban llenos de lágrimas que difuminaban la blanquita luz que transmitía la amiga de sus sueños, estaba de nuevo en la realidad.
Cogió el cuaderno y lo tiró al suelo, decidió que su otro mundo sólo lo conocerían, su brujita princesa, su luna y las piedras ancestrales que conformaban el entorno de aquella majestuosa ciudad. Se recostó, se enjuagó las lágrimas y miró a la luna antes de dormir, y como una estrella fugaz, como un destello de una linterna a lo lejos, allí volando susurrándole cositas a la luna le pareció ver una escoba sobre la que cabalgaba su bruja. Cerro los ojos y apagó su cabecita deseando volver a ser libre y surcar el cielo motando en la grupa de la escoba con su bruja. Sabía que era hora de volver al ritmo marcado por otros, pero sólo por ahora ya que no renunciaría a soñar nunca.

Hacemos un trato

Hacemos un trato, yo no esperare nada de ti y tú harás lo mismo conmigo. ¿Me comprendes verdad? Quizá esto se nos va de las manos algunas veces...y estoy tan cansada .Estoy segura de mi misma, lo sabes. Lo que hago está ahí por alguna razón Necesito magia en mi vida y te necesito a ti ¿crees que es compatible? Si, yo también dudo alguna vez. Pero te he echado de menos.¿Sigues ahí? No, no hables todavía, lo sé, la libertad para decir lo que piensas es un derecho fundamental, pero ahora actuaré de dictadora...sonríeme. Me entiendes, así está mejor, solo necesitaba decírtelo. Algunas veces dices que no adivinas lo que quiero, que nadie puede hacerlo. Está bien, seré clara, necesito que te sientes en silencio, junto a mí, deja encendida solo una luz y ab´razame, sigue en silencio por favor. Deja pasar el tiempo y que cante Silvio, y quizá después venga Aute no lo sé, no sé cuanto tiempo quiero estar así.

Esta bien hagamos el trato, pero sabes que en un trato siempre hay dos partes, es el acuerdo tácito y libre entre como mínimo dos seres libres. ¿Tú eres libre? Yo no lo se, shhhhhh, espera no muevas la cabeza, ahora me toca a mi, es mi réplica y aunque se que los dictadores no acostumbran a escuchar se que tu sólo has actuado así por unos instantes. Yo no espero nada de ti, ni nunca lo haré, no quiero ser tan común no quiero que nos basemos en lazos tan estandarizados, no quiero que lo nuestro se base en tópicos repetitivos que no sabes si se dan una y otra vez porque todo el mundo es igual o simplemente por la propia coacción de dichos tópicos.
No tu y yo no somos como los demás, se que lo sabes, lo nuestro es mágico, por eso es imposible que renuncies a mi, y se que lo sabes, se que si en algún momento me alejo de ti sufrirás mucho, aunque quizás hoy aún no lo saboreas como deberías. Sabes que desde que estamos juntos las cosas que pasan a nuestro alrededor son increíbles, cósmicas, por eso, no te preocupes, aquí estoy, en silencio, con los brazos mas grandes que nunca para abrazarte con todo el calor que puedo desprender. Hagamos el trato, sigamos jugando nuestra partida, pon el ritmo que quieras, pero nunca me abandones.

¿Por que me preguntas si soy libre? Acaso dudas de mi libertad, crees que el tempo viene asociado a la libertad? Te equivocas, eres la persona que mejor me lee pero a veces te saltas renglones, y te pierdes entre mis pensamientos. La libertad es un término confuso, inexacto, complejo, por eso no se si soy libre o no, depende del contexto en el que se aplique. Pero si que soy libre para estar contigo, soy libre para correr, volar, gritar, saltar, pero aún no lo quiero, ¿por qué? No lo se, no se que es lo que me impide tocar la luna con las manos, pero de momento la escalera se queda corta. Se que es difícil comprenderme, se que tu posición a veces es estoica e incluso diría que heroica, podría decir que no me merezco tanta fantasía y sin embargo cada segundo que estoy contigo se supera al siguiente, y sin embargo te pido silencios, abrazos, tranquilidades. En una cosa tienes razón renunciar a ti es algo que no me perdonaría en la vida, no se puede renunciar a la magia por cabezonería. Trato hecho.

Ahora te equivocas tú. Se que eres libre para estar conmigo y si no lo haces es porque no quieres………… o no te atreves. Pero mi pregunta sobre la libertad tenía otro sentido. Yo desde que te conozco me siento más libre, es una sensación extraña, desconocida, pero a tu lado todo parece menos gris, todo tiene más color. Creo que la capacidad de sentir la felicidad es síntoma de cierta libertad, no total ya que pienso que eso es algo verdaderamente utópico, pero si que se que la amargura es un síntoma de no poder llegar a ser nunca un poco libre. Estoico? Heroico? No son términos para definir un amor, además son extraños salidos de tu boca, yo siento todo lo contrario, me siento un niño en su primera función de circo, disfrutando de que cada espectáculo, intentando no perder detalle y riéndome mucho. A veces se llora, pues claro, pero esto está montado así, y cualquier juego se puede ganar o perder, es complicado los momentos en los que todos ganan, aunque la verdad cuando eso sucede es precioso. No te preocupes por el daño que me puedas hacer, se que yo también te puedo dañar mucho, pero ¿sabes? Lo bueno de esta perspectiva es que también existe la posibilidad de poder ser feliz a tu lado toda la vida, es una de las opciones del juego, y aunque hoy por hoy las posibilidades son reducidas, sólo por eso estoy encantado de jugar.

¿Crees que juego contigo? Se que visto desde fuera puede parecer algo cruel, pero sabes que no es así. Ya formas parte de mis entrañas, y si a ti te duele algo a mi también. No se muy bien desde cuando, no se cuando surgió la llama de las emociones, pero se que desde hace ya tiempo, siento tus latidos aunque no estés a mi lado, noto tus lágrimas aunque no te pueda ver, me abraza tu energía pese a que no pueda tocarte, y eso es algo tan bonito, tan maravilloso que no quiero perderlo nunca. Encontrarte, tropezar contigo ha sido algo tan maravilloso que me ha pasado en este viaje que de verdad no sabes realmente la alegría que me produce todo esto, pero necesito calma, necesito claridad, necesito que todo siga igual aunque poco a poco las cosas vayan cambiando. Veo que también crees que no me atrevo, puede ser, la verdad da miedo, parece todo un sueño de esos que te hacen despertarte con una sonrisa en la cara de tonto, sí, de esos que cuando te despiertas cierras los ojos para ver si lo vuelves a enganchar en tu mente, y claro que esas cosas dan miedo, y se que tu también lo tienes, pero eres una persona con una mayor clarividencia que yo. De verdad, tranquilo, necesito tiempo, sólo necesito tiempo, pero te necesito también a ti mi lado en esta transición por el desierto, también me da miedo estar sin ti.

Como voy a creer que juegas conmigo. Has vuelto ha no comprender mis palabras. Creo que esto es un juego, creo que la vida en general es un juego, donde hay grandes momentos, y momentos no tan buenos. Creo que querer jugar es parte del ser humano, y creo que nuestro juego es mágico y que e encanta jugarlo. Como ves soy creyente, me paso la vida creyendo pero nunca tengo la certeza de nada. Pero de pronto te cruzas tu, el destino hace que nos crucemos en el mismo lugar al mismo tiempo, ¿sabes? En eso consiste la magia del amor, lugar indicado momento adecuado, ahí reside una de las complejidades del juego, personas se que quizás hay muchas idóneas (o no, nunca estoy seguro) pero momentos hay pocos, y el nuestro ha surgido, es por ello que no puedo renunciar a ti, aunque tu te empeñes en alejarme, aunque decidas cerrarme la puerta. Lo siento, yo no soy una puerta, es tarde para ser sólo una puerta, yo soy un pórtico, y sabes que cerrar eso es realmente muy complicado.
Claro que tengo miedo, simplemente la idea de poder llegar a perder algo tan sumamente increíble me destroza por dentro, por eso tengo esta actitud, en mi opinión el problema del miedo es que puede llevar a cabo lo temido, por eso intento darle la espalda y no mirarlo, intento caminar siempre hacia delante sin pensar en los dimes y diretes, simplemente actuando lo mejor que se. Pero entiendo tu miedo, es normal, tranquila, poco a poco lo estás perdiendo.

¿Hacemos otro trato? No me dejes nunca, es genial sentir las cosas que me haces sentir, porfa no te esfumes, no vueles sin mi, no……….. Perdona mi miedo, perdona………..

Heiiiiiiii, no llores, shhhhhhhh, acércate, enciende una vela, y entra aquí en mis brazos, sabes que no me voy a ir nunca a ningún lado sin ti. Abrázame fuerte, que en este circulo no hay cabida para las tristezas, aquí en este lugar no pueden entrar los monstruos de nuestras pesadillas, aquí estaremos siempre a salvo. No hay nada que perdonar,y nos queda mucho por disfrutar. Claro que sí, hacemos el trato.